Costos en Odontologia
Por el Doctor Nicolás José Ortiz

Crisis de la profesión:
¿Es atractiva la odontología que realizamos?

En el año 1989 empecé a estudiar los Costos en la Odontología. El motivo principal fue una necesidad personal para mantener mi fuente de trabajo. Estábamos en el comienzo de la más grave hiperinflación que soportó el país y entendí rápidamente que no iba a poder mantener el nivel de odontología que siempre ofrecí a mi público en las condiciones laborales vigentes. Era imposible cobrar los servicios que prestaba por obras sociales a los 4 ó 6 meses con las tasas de inflación que superaron el 100 % mensual. Para entonces, y sin haber estudiado Costos, sabía que entre el 40 y 50 % de lo que me ingresaba se me agotaba en Gastos Generales, Laboratorios y Casas Dentales

En este sentido debo aclarar que la consulta fue siempre mi única fuente de ingresos, sólo aumentado por el sueldo docente de mi esposa.

En esas condiciones ¿cómo compensar la inversión que cada odontólogo hace mes a mes para poner en funcionamiento su consultorio?

Fue entonces que decidí estudiar minuciosamente los Costos Odontológicos para saber cuál era lo mínimo (y no lo máximo)(1) que le podía cobrar a mis pocos pacientes privados y a los que quedaran de mi arriesgada decisión de suspender la atención de las obras sociales, que en ese momento significaban el 80 % de mis pacientes.

A partir de ese momento, y debido al atraso arancelario que ya se había producido, empecé a entender que el desfasaje entre los Costos que había obtenido en mis primeros estudios (realizados manualmente en esa época), con los Aranceles que habían quedado luego de la hiper, iban a distorsionar cualquier plan de tratamiento que realizara para mis pacientes.

Era obvio, los Aranceles para operatoria dental y periodoncia apenas cubrían los Costos, y los pocos tratamientos preventivos que existían, habían desaparecido. Hoy la gran mayoría de los Aranceles de OOSS no cubren ni siquiera los Costos (Ver PLANILLAS EXCEL: “COSTOS TOTALES vs: ARANCELES OBRAS SOCIALES” de mi sitio web).

Sumado a ello, se presentaban cada vez más restricciones reglamentarias para hacer una adecuada odontología preventiva y conservadora, se hacía imposible dedicarle tiempo a la docencia con cada paciente (para una educación para la salud aunque sea mínima, que tenemos la obligación de brindar), y lo único que me compensaba eran las prótesis que podía realizar.

Hoy este esquema está absolutamente agravado, ya ni la endodoncia se puede hacer en condiciones humanas (para el odontólogo), y para que la cirugía compense al cirujano hay que hacer 4 terceros molares retenidos por hora.

En estas condiciones, el único recurso que puede permitirle al odontólogo cumplir con sus obligaciones mensuales, es hacer prótesis, implantes u ortodoncia, siempre – desde ya – fuera del sistema de obras sociales.

Con este escenario me surgen varias preguntas:

lista ¿Le puede atraer al público, concurrir al odontólogo si éste necesita que se haga prótesis?

lista ¿Se puede hacer una odontología ortodoxa dentro del sistema de Obras Sociales?

lista ¿El odontólogo puede hacer un correcto plan de tratamiento cuando sólo le “rinden” las prótesis que puede hacer?

lista ¿Estamos seguros que es sólo la crisis económica lo que impide que el paciente pague de sus bolsillos el verdadero costo de la odontología?

lista ¿No está haciendo el odontólogo lo que él necesita en lugar de realizar lo que el paciente necesita?

lista ¿Creemos que el paciente no percibe esta realidad?

Hay un principio elemental en economía y que surge de la naturaleza humana, que es la oferta y la demanda (distorsionada o no, es una realidad)

En este sentido es interesante analizar cómo el público valoriza un producto o un servicio. Principalmente el valor que cualquier persona le da a un producto o servicio, depende en gran medida qué prioridad le da a ese artículo, o sea en qué orden de prioridades personales lo ubica.

Cada individuo tiene un orden de prioridades en su vida. Ese orden es distinto para todo el mundo. No es igual para una persona de una gran ciudad que para una persona que vive en el campo. ¿Qué valor le puede dar el campesino a un saco y corbata? Ninguno. ¿Qué valor le puede dar el hombre de la ciudad a una pala? Ninguno.

La pregunta que cabe hacerse es: ¿En qué orden de prioridades está la odontología para el público en general? ¿Qué valor le da entonces a nuestro servicio?

Por lo tanto, hay que abandonar la respuesta simplista que el público no paga por la odontología que recibe, porque no tiene plata.

De lo que estoy convencido es que no tiene plata para pagar la odontología ofrecida actualmente, totalmente desjerarquizada, pero sí tiene dinero para gastar de acuerdo a su orden de prioridades (vacaciones, deportes, vestimenta, etc.)

Si el odontólogo se desvaloriza al aceptar los convenios que existen, ¿por qué el público le va a dar valor?

La respuesta lógicamente tiene que ver con la oferta odontológica desmedida en las actuales condiciones, que no le permiten tener libertad de decisión para rechazar esos convenios.

Por lo tanto, según mi concepto, el único camino válido para revertir el problema laboral de la odontología, es cambiar la imagen que tenemos frente al público, jerarquizar la odontología, revalorizarla.

De esta manera, el público podrá entender que también tiene que hacer su propio esfuerzo(2) para recibir una buena atención, y aceptará que su obra social se convierta en una “colaboración” para su atención, y no la solución total que le cubra una odontología completa sin oblar un solo peso de su bolsillo.

Si coincidimos en líneas generales con esta realidad, se hace imprescindible que las instituciones odontológicas, encabezadas por los Colegios de Odontólogos y / o Ministerios de Salud que correspondan, encabecen una fuerte tarea docente a todo nivel, desde el nivel de grado hasta el pos grado, para advertir las consecuencias de la actual realidad y cómo solucionar los problemas de fondo. En definitiva, es responsabilidad de todos lograr la jerarquización de la profesión.

 

(1) El grave error que cometen muchos colegas es cobrar en demasía o en forma incoherente a los pacientes privados, para compensar lo que pierden con las Obras Sociales. De esa manera –por no aplicar una política de Aranceles privados coherentes– corren el riesgo de perderlos.

(2) Los Costos Totales de una odontología integral responsable no pueden ser abonados correctamente por ningún Sistema de Salud, ni en la Argentina, ni en ninguna parte del mundo, excepto a través de un plan integral de prevención.

Dr. Nicolás J. Ortiz
dr_ortiz@costosenodontologia.com.ar

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Última actualización: Martes 16 Agosto, 2016