Costos en Odontologia
Por el Doctor Nicolás José Ortiz

Prevención de afecciones financieras

Por el Dr. Mario N. Silber
 mariosilber@speedy.com.ar
silber@coopenet.com.ar

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Esto es simplemente un juego de palabras, pero puede ser útil compararlo con la odontología preventiva, rama de la odontología que desde hace décadas, lucha por prevenir enfermedades bucales.

Pues bien, pretendo con este trabajo, colaborar en la lucha contra las “enfermedades financieras” que padecen la mayoría de las personas en la actualidad.

Así como la Caries y la Enfermedad Periodontal son  las afecciones más comunes que podemos encontrar en la boca, tenemos patologías financieras, que suelen ser para las personas, los principales enemigo de su “Salud Financiera” personal.

Hablamos del Consumo y del Endeudamiento, ambas afecciones íntimamente relacionadas.

Consumo:

Algunas definiciones de consumo: gastar, agotar, hacer estragos, despilfarrar, destruir totalmente, etc.

Sobre el consumo excesivo, podemos decir que todas las personas, actualmente viven en una sociedad materialista; bombardeadas con información que las incita a comprar, publicidades muy bien elaboradas para hacernos gastar incluso más de lo que percibimos como remuneración mensual (léase sueldo u honorarios profesionales).

Habrán visto el auge del marketing, como especialidad, ésta trata de seducirnos a gastar y gastar, en base a enseñanzas sobre una buena negociación, mejorar los servicios de venta, post-venta, publicidad muy elaborada, etc.

Nadie dice que no se debe consumir, y quien pueda hacerlo, bienvenido sea; pero debemos realizar el “consumo a conciencia” para satisfacer las necesidades básicas primarias y secundarias, y no el consumo excesivo o el compulsivo (este último, patológico).

Debemos diferenciar el consumo excesivo, que es motivado por la proliferación de información, avisos publicitarios, modas, requisitos sociales, etc.; del consumo compulsivo, que como dije antes, es un problema que requiere la intervención de un profesional especializado en psiquiatría o psicología.

La sociedad actual está favoreciendo el consumo y con ello el endeudamiento, no importa el nivel de ingreso que uno perciba.

Las tarjetas de crédito nos prometen un mundo mejor, (y sin costos de renovación en algunos casos).

Los medios de comunicación, nos llevan hacia el consumo: se muestra gente feliz retirando dinero de los cajeros automáticos, casas de crédito, de los bancos, como si se lo regalaran, o personas comprando cualquier cosa, sólo con una tarjeta plastificada de color.

 Incluso se lo llegó a denominar “dinero inteligente”; inteligente para las empresas de crédito, por que lo que es para nosotros, no se qué tiene de inteligente pagar dos o tres veces más, por la misma cosa.

El gran negocio de ellas está, en los intereses que perciben por los pagos de sus clientes; como en muchos comercios donde frecuentemente la ganancia está en la financiación de la compra, y no en el margen que le deja el producto vendido en sí.

Se intenta hacer creer a la gente que el crédito que se les otorga, es un aumento en los ingresos. Nada más alejado de la realidad; es sólo una deuda, lisa y llanamente, que se está comenzando a generar.

Endeudamiento:

El des-ahorro se genera al hacer frente a esas compras innecesarias, la mayor parte de las veces gastando más que el ingreso percibido, porque los recargos por la financiación, llevará a pagar mucho más por lo comprado que si lo hubiéramos hecho de contado.

Cualquiera sea el nivel de ingreso, si se está atrapado en la vorágine del consumo, nunca nos alcanzará el dinero, y se seguirá trabajando toda la vida, sólo para tratar de pagar esas deudas, que con esta filosofía, nunca terminaremos de pagar.

Nada impide que luego de ahorrar por un tiempo podamos darnos esos gustos adicionales, sin por ello vernos envueltos en largos y costosos procesos de financiación.

Con ciertos niveles de deuda, se nos hará difícil pensar en algún sueño a futuro, ya que esas deudas nos agobiarían mes a mes, año tras año.

Hay ejemplos de cuánto puede incrementarse una compra si abonamos ésta en cuotas mínimas y a largo plazo. En algunos casos pueden llegar hasta el 400 % y mantener dicho endeudamiento por más de una década.

Será más conveniente, pagar al contado, siempre que nos fuera posible. Ya veremos cómo.

Deuda mala y deuda buena:

¿Contra qué debemos luchar?, será contra los préstamos personales, las tarjetas de crédito, los descubiertos bancarios en cuentas no comerciales, o sea, la financiación de nuestros gastos.

Los sistemas de financiación nos permite acceder a bienes o servicios a los cuales normalmente, por el nivel de nuestros ingresos, nos sería prácticamente imposible acceder por lo menos por un tiempo, pero las consecuencias de ello pueden ser nefastas para nuestro bolsillo y el presupuesto familiar.

Esto es lo que algunos autores llaman Deuda Mala.

Nadie habla de que no puede ser positivo involucrarse en un crédito para invertir en nuestra profesión, o tomar una hipoteca para acceder a nuestra casa, lo que no se debe hacer es generar deuda para consumo personal.

Pero, no toda la deuda se considera mala. Por ejemplo, las entidades financieras toman deuda o sea, aceptan depósitos; para luego prestarlo a tasas más altas (a esto se le llama spread), o tomar una hipoteca sobre una propiedad para realizar un negocio o invertir en algo.

Ésta podemos considerarla deuda buena.

La diferencia entre lo que es deuda buena y mala, muchas veces nos presta a confusión; debemos ser muy cautos a la hora de definir que es para nosotros una y otra.

Tratamiento:

Los antídotos con los que podemos contrarrestar estas seguras complicaciones financieras son; el Ahorro, la Inversión y el Control sobre los gastos.

Para estos 3 tratamientos, hay un elemento en común, necesario e indispensable, llamado Disciplina. Para ahorrar se necesita constancia y perseverancia, lo mismo vale para el control de gastos, y en cuanto a las inversiones, a la decisión y el conocimiento, debemos agregarle una férrea disciplina para mantener el rumbo en los momentos  difíciles de los mercados.

Ahorro: 

Todos podemos haber escuchado o incluso saber que el ahorro, es una práctica importante en la economía hogareña, pero parece que son muy pocos quienes pueden lograrlo.

Que “el ahorro es la base de la fortuna”, que yo sepa, nadie lo discute; ¿pero quién lo cumple?

Décadas atrás nuestros mayores conocían el poder oculto del ahorro, pero el mundo actual parece no perdonar el “no consumo”, se tiene más status si se tiene el auto último modelo, la última ropa de marca, el último modelo de televisor, etc.

Ahora, si ya sabemos que el ahorro es nuestra solución para el futuro, debemos pagarnos a nosotros mismos como primera medida; porque somos quienes generamos con nuestro esfuerzo el dinero que percibimos, o dicho de otro modo, primero debemos ahorrar para el futuro nuestro y de nuestra familia, y recién después pensar en endeudarse.

La solución a corto plazo no es tener un mejor ingreso, ni dejar de pagar las deudas; sino, aprender a manejar el dinero del que disponemos hoy, para ello viene bien conocer algo sobre Educación Financiera.

Del ahorro sólo les agrego aquí que es factible destinar parte de nuestros ingresos mensuales, (una pequeña proporción de ellos); a ser guardados para una mejor ocasión en donde se gastará, pero de contado; ahorrándonos así intereses, comisiones, cuotas de seguro de vida que incluye la entidad bancaria, etc.

La inversión:

Puede provenir de ahorros genuinos, o no.

La inversión  de esos ahorros puede tomar distintas formas, desde realizarlo a través de bancos, asesores financieros, por cuenta propia participando en los mercados como operador; o invirtiendo en Fondo Comunes,  inmuebles, comprando monedas de oro, bonos, etc.

Una estrategia bien empleada, nos permitirá con el tiempo incrementar esos ahorros sin participar directamente en su incremento, como sería generar ese ahorro con parte de nuestros ingresos laborales y realizando mensualmente el sacrificio de guardar esa porción de los mismos.

Para ello se requiere ciertos conocimientos o de no poseerlos, asesorarse correctamente con inversores especializados, agentes de bolsa, asesores financieros, etc.

Luego de tomada la decisión, deberemos ser consistentes en nuestro plan de inversión, y en especial pensarlo a largo plazo, para así no vernos afectados por las fluctuaciones lógicas de los mercados de capitales.

Control sobre los gastos:

Algo bastante difícil de concretar sin ayuda, es el control sobre los gastos; porque quien posee una familia deberá consensuar con el resto del grupo familiar o por lo menos con su pareja, qué se puede y qué no, eliminar de una “Gran Lista” cosas que muchas veces no necesitaremos nunca.

Una práctica que me ha dado muy buenos resultados en el tiempo, es la de comenzar por unos meses (mínimo tres), a anotar todos y cada uno de los gastos generados por la familia, en nuestro caso fue fácil, por que éramos dos personas en aquel tiempo, mi mujer y yo.

Luego de esto, ver los resultados obtenidos y compararlos con los ingresos mensuales que ambos teníamos, para así ver cómo lograr ahorrar el 10 % de esos ingresos.

Comenzamos a eliminar de la lista cosas que nos resultaron superfluas a ambos; como ser (aunque pueda ser diferente para cada núcleo familiar): salidas a cenar en demasía, (lo hacíamos más de una vez por semana); si nuestra meta está en el control de los gastos, podemos por ejemplo, reducirlas a una sola vez semanal.

Viendo los ítems de gastos, entendimos que ir de compras a los supermercados,  evidentemente reducía los precios de los artículos, pero las variedades presentes en las góndolas incitaban a comprar más; algunos de esos elementos allí comprados, luego de años todavía ni siquiera los hemos utilizado; entonces, ¿para qué los compramos?: ni siquiera lo recuerdo.

Chequeando lo que realmente necesitábamos con las compras de supermercado, pudimos comenzar a descartar algunos productos innecesarios.

Si armaran ese tipo de listas verán todo lo que es posible ahorrar cada mes, y podrán bajar los gastos, incluso algunos lograrán que el remanente ahorrado supere con creces el 5 ó 10 % considerado razonable para destinar al ahorro.

Otros podrán guardar menos, pero no es lo más importante hacerlo con grandes montos, es muy válido un poco cada mes, y comenzar a ejercitarse en el arte del ahorro.

Con el tiempo, ese dinero que se fue guardado, escapándole a la trampa del consumo excesivo, se convertirá en un monto interesante, para destinar a alguna inversión que pueda permitirnos mejorar esos ahorros personales.

Resultados del tratamiento:

Al cabo del tiempo, este esfuerzo nos permitirá una Libertad Financiera que nos alejará del los problemas de iliquidez, des-ahorro, quiebras, ejecuciones; y nos permitirá proyectar a futuro para nosotros y nuestra familia, lograr la concreción de planes ambiciosos o sueños casi imposibles; los que de otra forma jamás hubieran podido realizarlos solo con el ingreso del trabajo.

Todos nos hemos quejado que la plata no alcanza, que todo está caro, que ganamos poco, sin embargo con esta simple cuenta les demostraré que no es tan así, como parece.

Un profesional que trabaja todo el día entre el hospital y su consultorio privado, puede en promedio (los primeros años seguramente menos y en otros mucho más, luego de 20-25 años de profesión, para decaer en los últimos antes de jubilarse); obtener una mensualidad  de $3000, y no creo hablar de una cifra descabellada, esto es válido para el grueso de los profesionales (por lo menos para los odontólogos), ¿cuánto dinero cree que pasa por sus manos en todos lo años de ejercicio profesional?

La mayoría de nosotros se ha recibido antes de los 25 años pero sin embargo todos deberemos jubilarnos con 60 ó 65 años (y en el futuro con más edad), en ese lapso pasaron por nuestras manos, como mínimo, más de un millón y medio de pesos ($ 1.500.000).

¿Cómo puede ser que la mayoría llegue al final de su vida activa, sin que les quede nada?

El secreto estará en administrarse bien, reducir el consumo, evitar los gastos innecesarios, aprender a ahorrar, esquivar toda forma de endeudarse y conocer o asesorarse como invertir; y en un futuro no muy lejano, poder disfrutar de la seguridad que brinda saber que uno es libre financieramente.

Bibliografía:

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Kiyosaki, R. y col. Guía para Invertir. Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S. A. 1º ed. 2005.

Koch, R. El principio del 80/20. Ed. Paidós. 1998.

Meli Mundi, J. Todo sobre la bolsa. Acerca del dinero. Los toros y los osos. Dolmen Ediciones. 2ºedición. 1996.

Pérez Soto, J. M. Reducir gastos. El método más práctico para obtener éxito con y sin crisis. Ed. Granica S.A. 1996.

Rennie, Gabriel. Generando riqueza, cualquiera sea su ingreso. Time & Money Network Ed./ Grafinor S.A. 2005.

Silber, M., Educación Financiera (I yII Parte)-Entre el ahorro y las deudas. Artículos de “Argentina Económica”, Newsletter nº 152 (19/09/05), y nº 153 (26/09/05). www.argentinaeconomica.com

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Última actualización: Martes 16 Agosto, 2016